jueves, 27 de octubre de 2016

Sollozos a mi padre


Papá ¿Por Qué no estás aquí? Te extraño mucho, quisiera haber podido pasar más tiempo contigo. Te amo y darme cuenta de ello tan tarde me duele horrores. Eres el único que puede poner orden en la casa. Me arrepiento de pasar el tiempo con extraños, no me odies por eso; ya me odio bastante.

Te pido ayuda con mi mamá ya que la he notado desquiciarse fácilmente con mis peripecias. Papá, hubiera querido conocer a alguna de tus novias, ojalá hubieras tenido alguna y yo podría comparar. El novio de mi mamá es bien culero con nosotros y a ella la duerme fácilmente, la embriaga de soledad y quiere separarnos.

Mientras tu estuviste conmigo papá nunca probé ninguna droga ni me avergüenzo de ningún episodio que hayamos pasado juntos mientras vivíamos sin separarnos. 

Y comenzaron los bochornosos años en los que una y otra vez se registraban eventos que eran nefastos y aún convivo con sus recuerdos llenos de azufre y olor hediondo porque sus consecuencias pueden verse hasta la fecha. Empezaron cuando decidiste irte a vivir con tus padres, ésos que condicionaban todo y quisieron quitarme lo que construiste con mi madre codo a codo con tal de que nos hiciéramos cargo de ti y de sus menesteres, más no pudieron y te encarcelaron de por vida tras las rejas de su casa en las Palmas. Con todo el dolor de mi alma y en contra de mis principios te busqué varias veces sin poderte encontrar. Todas las veces fuiste negado o negociado y tú sin conciencia. Jamás te culparé porque la culpa es de los adultos y yo no te recuerdo como un adulto, sino como un niño. Como mi hijo.

Pero eres mi padre y siempre lo serás aún cuando ya no estés en este mundo terrenal. Tu voz y tu aliento viven en mi tras tus recuerdos que son tiempo que ya pasó y no puedo enterrarte aún. Mi hermano te tiene en su sala en una foto que cada vez que la miro sollozo silencioso pues está muy lejos de mí el gozo, porque mi alma se mira siempre en un pozo fangoso que cuando quiero subir con fuerza me aliena a su suelo cenizo y con mugre. Pero el semblante que guarda él ante ti es de cariño, respeto y admiración. El mío se entristece al saber de ti, al mencionarte y recordarte.

Hace años que no te recordaba tan seguido y créeme que te recordaba sin dolor, sin preocupación o amargura, sentía lástima por ti y ahora ésta es hacia mí por abandonar esta empresa. ¿Por Qué no te curaste? Te supieron enfermar de la mente y ella no estaba insana. Los insanos eran ellos que eludieron la responsabilidad divina de una familia hacia su padre, quisieron curvar la ley en favor de la irresponsabilidad de la avaricia fulminante, ya que fue de este modo que tu vida tuvo fin y con ello sus aspiraciones. En realidad quisieron fiscalizar tu tiempo mes con mes....

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